¿Pone marca de agua?
No. El video sale limpio, sin logotipos, sin marcas y sin fotogramas añadidos al principio ni al final. Es lo que más se busca de esta herramienta, y con razón: casi todas las gratuitas te firman el resultado.
Junta dos o más videos en uno, o ponlos uno encima de otro para que se vean a la vez. Sin marca de agua, sin registro y sin subirlos a ningún servidor: la unión ocurre dentro de tu navegador.
Tu video se procesa en este equipo. No se sube a ningún servidor.
No se sube nada
Tu video se procesa aquí, en tu equipo. No pasa por internet.
Sin marca de agua
El resultado sale limpio. Ni logos, ni fotogramas añadidos.
Sin límite de tamaño
Ni 500 MB ni 1 GB: el único tope es la memoria de tu equipo.
Sin registro ni cola
Sin cuenta, sin correo y sin esperar turno en ningún servidor.
Suelta tus videos
Dos o más. Se abren al instante, sin barra de subida, porque no se suben a ningún sitio.
Ponlos en orden
Con las flechas, y quita el que sobre. O elige apilarlos, para que se vean los dos a la vez.
Descárgalo
Compruébalo en el reproductor y guárdalo. Sin marca de agua y sin registro.
Cuando la gente busca “unir videos” quiere una de dos cosas muy distintas, y casi ninguna herramienta hace la segunda.
Uno detrás de otro
Lo clásico: el segundo empieza cuando acaba el primero. Sirve para juntar los trozos de una grabación que se cortó, o para montar una secuencia. Puedes poner los que quieras y ordenarlos.
Uno encima de otro
Los dos a la vez, en vertical: arriba uno y abajo el otro. Es el formato de una reacción, de un antes y después o de una comparación, y sale en 9:16, que es el de un short. Eliges de cuál quieres el sonido.
No. El video sale limpio, sin logotipos, sin marcas y sin fotogramas añadidos al principio ni al final. Es lo que más se busca de esta herramienta, y con razón: casi todas las gratuitas te firman el resultado.
No. Ni cuenta, ni correo, ni proyecto que crear antes de empezar. Sueltas los videos, los ordenas y descargas. Las webs que te piden crear un proyecto lo hacen para tener tu correo, no porque haga falta.
No. La unión ocurre dentro de tu navegador. Los archivos no viajan a ninguna parte: no los subimos, no los guardamos y no los vemos. Es también la razón de que no haya límite de tamaño ni cola de espera.
Sí, es el segundo modo: “uno encima de otro”. Los dos se reproducen a la vez, en vertical, que es el formato de una reacción o de un antes y después. Eliges de cuál de los dos quieres el sonido.
Porque aquí no se puede copiar y ya. Cada video viene con su tamaño, su cadencia y su códec, y para ponerlos en el mismo archivo hay que dejarlos todos iguales, o sea volver a codificarlos. Apilados, además, se está pintando una imagen nueva con los dos dentro. Cuenta con más o menos lo que duran los videos juntos.
Manda el primero: los demás se meten dentro de esa caja sin recortarlos, con franjas negras si la proporción no cuadra. Preferimos una franja a cortarle la cara a alguien sin avisar. Si quieres evitarlas, recorta antes los videos al mismo formato.
Los que quieras, uno detrás de otro. Apilados solo caben dos, porque más no se verían. Y no hay tope de tamaño: el único límite es la memoria de tu equipo.
Se respeta: esos segundos salen en silencio y el sonido de los demás sigue cuadrando con su imagen. Es un detalle que muchas herramientas se comen, y entonces el audio se adelanta y todo el resto del video queda descolocado.
Apilar dos videos a mano está bien para un montaje suelto. Cuando son muchos —una reacción de media hora, un podcast a dos cámaras— el trabajo no es apilarlos: es decidir a quién se enseña en cada momento y recortar cada trozo para que quepa en vertical sin cortarle la cara a nadie. Eso es lo que hace Ganchio, corte a corte y solo.
Ver cómo funciona